Polenta crujiente de Claudia.

POLENTA CRUJIENTE DE CLAUDIA

La POLENTA CRUJIENTE DE CLAUDIA, hace mucho tiempo que la preparo.

Aprovecho los domingos que podemos reunirnos toda la familia para cocinarla y la tomamos junto con una cervecita antes de comer.

A esta receta le he dedicado este nombre, por mi sobrina Claudia.

Ella es una gran fan de la polenta en general y de esta en particular. 

En esta ocasión se la preparé en su 14 cumpleaños, se la coloque en una cajita de regalo.

En el fondo de la caja, debajo de la bolsita de polenta le puse un sobrecito con dinero… con esa edad ya no sabe uno que regalarle.

La polenta es una harina de maíz granulosa y amarilla, como una sémola muy típica de la cocina italiana.

Normalmente se consume cocida como un puré muy cremoso.

En esta ocasión es crujiente y para preparar la POLENTA CRUJIENTE DE CLAUDIA vamos a necesitar lo siguiente.

INGREDIENTES

250 g de polenta.

3 vasos de leche ( a tu gusto )

1 vaso de nata para cocinar.

1 lata de maíz en grano.

1 cucharada de cebolla granulada.

1 cucharada de ajo granulado.

1 cucharadita de nuez moscada.

1 cucharadita de pimienta negra.

Sal al gusto.

PREPARACIÓN DE LA POLENTA CRUJIENTE DE CLAUDIA

Para preparar la POLENTA CRUJIENTE DE CLAUDIA, pondremos a calentar la leche y la nata en un cazo al fuego.

Añadimos la sal, la cebolla, la nuez moscada, la pimienta negra molida y el ajo.

Removemos y una vez caliente añadimos la polenta.

Seguimos removiendo hasta que se integren todos los ingredientes.

Dejamos que se cueza unos 20-25 minutos a fuego lento y con cuidado de que no se nos pegue en el fondo del cazo.

Añadimos la lata de maíz escurrida y volvemos a remover.

Poco a poco va tomando consistencia, a medida que va absorbiendo la leche, quedando como una papilla densa o un puré.

Retiramos del fuego y lo dejamos templar.

Mientras tanto forramos una bandeja con film, a poder ser bajita para luego darle forma de barrita al cortarla.

Repartimos la polenta sobre el molde y alisamos con una espátula.

Tapamos con un film para que no se reseque  y la dejamos  enfriar antes de meterla en la nevera.

Unas horas en la nevera consiguen que se asiente y coja una consistencia que se puede cortar.

La cortamos a tiras del grosor que queramos y las tostamos en una sartén engrasada por todos los lados.

Colocar sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa y ya está.

Queda realmente sabrosa, crujiente por fuera y cremosa por dentro, con un intenso sabor de maíz que os encantará.

La base ya la tenéis, vuestra imaginación y vuestros gustos os darán un montón de posibilidades.

Buen provecho.

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